Ahora que se vuelve a hablar de Mercedes Milá recuerdo el momento exacto en el que decidí no verla jamás. Ocurrió en los años 80. Diría que aproximadamente en 1986, aunque por supuesto no tengo la enciclopédica memoria televisiva de Doña Rosa Belmonte. En aquella España de desembarco y rodillo socialista la televisión llegó a un máximo de manipulación y sectarismo. Si se ha superado o no sería objeto de encendida discusión.
Y apareció Mercedes Milá, que recuerdo que por entonces ya debía ser conocida. Y tuvo un programa en lo que años después se dio por llamar el prime time. Conociendo al papá de la exministra, supongo que porque sería del agrado del poder socialista.
En un programa vino alguien de derechas. Ni recuerdo quién fue, pero sí recuerdo que estaba diciendo cosas inconvenientes para el power. Dando un buen repaso. Cantando las cuarenta. Y en ese momento, oh, pillada, la pijiprogre condesita heredera, fue sorprendida mientras se dirigía a una cámara haciendo con el dedo corazón e índice el gesto de las tijeras. Cortad a este tío. No nos conviene lo que está diciendo.
En la España de los dos canales, el normal y el guachefe (UHF) lógicamente fue de lo más comentado. Su descaro absoluto. Pero lo mejor vino una semana después, cuando comentó el incidente. Lejos de disculparse, soltó una perorata en la que ni siquiera se molestó en poner la excusa de la publicidad y terminó haciendo lo que hasta entonces yo no había visto, ni he vuelto a ver jamás. Dirigiéndose a la cámara, es decir, mirando al telespectador, con un tono de bronca desagradable, dijo:
Y QUE SEPAN USTEDES QUE YO NO CORTO A NADIE
(lo he buscado en Youtube, pero no está, afortunadamente su irrelevancia es grande)
No sé si me dio más asco el YO tal y como fue pronunciado o que alguien fuese tan rematadamente maleducada como para abroncar a los españoles mientras se estaban sentando delante de la televisión. A algunos, como a mis padres o mis abuelos, se les atragantó la cena.
No he vuelto a ver a esa diva tan desagradable. Ni un solo minuto. Ni lo volveré a hacer.
