Mi Innisfree burgalés. La paz de Yeats

A mis 18 años no me resigné a que lo único que conociera de William Butler Yeats fuera que su distinguido porte aparecía en los billetes de 20 libras, que por entonces, vacas gordas, sobraban en mis veranos irlandeses. Así que me compré una antología poética bilingüe de Alianza Editorial, que acabó pegajosamente manchada de pacharán, algún día de tránsito por el lado oscuro del que no quiero acordarme.

Me emocionaba la poesía de La isla del lago de Innisfree, no sólo porque en mi película favorita el pueblo toma su nombre de aquí. También por la profunda belleza que este poema destila.

Estos días disfruto de mi Innisfree burgalés. No tiene el verdor de los campos irlandeses pero cumple con el pino y las sabinas. Aquí no hay hileras de judías, pero hay paz. Hacemos planes para el futuro y para defendernos de los que nos desean el mal, que son unos cuantos, y muy malos, como los sarracenos del verso. Nuestra vida está siendo un combate. Ana y yo somos razonablemente felices, pero aquí alcanzamos un grado cualificado de paz y felicidad.

Allí la medianoche es una luz tenue (W.B. Yeats)

2 respuestas a “Mi Innisfree burgalés. La paz de Yeats

  1. Oye, que no sabía que tenías un blog. Qué maravilla vuestro Innisfree particular, todo el mundo debería tener un Innisfree…

    Este fin de semana descubrí Lerma, oye, que belleza hay en Burgos, no lo conocía, impresionada (y el monasterio de Nuestra Sra de la Vid, pero qué joya).

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