No. Tu hijo no es adicto a la tecnología
Me llega publicidad de mi operadora telefónica con el siguiente titular:
‘Mi hijo es adicto a la tecnología’
En realidad, quien pronuncia la frase no habla por sí mismo, sino que es un catedrático de Psicología que entrecomilla una expresión que se escucha con frecuencia.
Pero a esa afirmación se le podría responder con un NO bien grande.
No. Tu hijo no es adicto a la tecnología. Ojalá lo fuera. Si de verdad tuviera interés por la informática, por la tecnología… probablemente acabaría consiguiendo un buen trabajo, quizá incluso uno de esos que aún no existen. Igual hasta os sacaba de pobres a toda la familia.
Tu hijo (y las mías, que yo también soy padre) es adicto a cuatro mierdas. A deslizar el dedo sin parar. A ir por la calle o en el transporte público como un zombi, mirando el móvil. Al WhatsApp, Instagram, TikTok y poco más. A eso es adicto, no te equivoques.
Tu hijo y esos maravillosos «nativos digitales» que supuestamente ‘nos dan mil vueltas’ con el ordenador quedaron en evidencia durante el aislamiento tras el estallido del Covid. Gente que no sabía ni mandar un correo, no digamos ya hacer un documento en PDF, por poner dos ejemplos. Vale, no lo habían necesitado hasta entonces, os lo compro. Pero no saben ni la décima parte de lo que vosotros pensáis que saben.
Eso sí, que dentro de las adicciones a las cuatro chorradas también hay categorías. Tu hijo o hija podría ser adicto a TikToks sobre Derecho Romano, Física Cuántica o Historia de las Civilizaciones Mesopotámicas. Claro que sí. Pero parece más probable que lo sea a chonacas bailando, gatitos haciendo monerías o recetas express que luego no salen como prometen.
La desdigitalización está en marcha. Disfrutemos del viaje para deshacer un poco el cirio que hemos montado.